Alguna fuerza oscura, o el gobierno, no quería que publicase esto. En fin, espero les guste uwu

Disclaimer: Pucca no me pertenece, lamentablemente. El escrito sí.

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Quien conociese a Pucca, sabría que ella nunca utilizaba joyería. Ni siquiera cuando fue Seorita Sooga utilizó algún arete, collar, o pulsera. Sí, tenía perforadas las orejas pero, no los usaba.

Tal vez porque casi nunca se acordaba de ponérselos —porque tenía, sencillos, pero tenía—, o porque no estaba acostumbrada. Ni ella misma lo sabía.

Y esto, aunque todos lo habían notado, casi nadie le puso atención. Casi.

Hubo alguien, que si le intrigaba ese hecho. Es decir, era prácticamente la única chica del pueblo que no usaba algún tipo de joyería Vamos, que ni una pulsera de hilos! Ese alguien, por supuesto, era Garu.

Aquel ninja que desde la mesa del Goh Rong observaba el cuello de Pucca. No malpiensen, él solo estaba tratando de imaginarla con algún collar, o gargantilla. Seguramente se vería bien en ella, todo se ve bien. Su rostro se volvió tomate y se aseguró de cachetearse mentalmente.

Y antes de que esa idea saliera disparada de su mente, otra chocó estrepitosamente con ella, y estuvo segurísimo que una bombilla encendida estaba sobre su cabeza.

Mientras que Pucca, notó como el ninja salía disparado del restaurante, preguntándose la joven que bicho le había picado.

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Pucca secó su cabello con una toalla, pensando en la extraa actitud del joven ninja. Es decir, él siempre se mostraba reacio a sus muestras de amor, pero… En toda la tarde, apenas cruzaban miradas, él la quitaba súbitamente. Rojo, eso sí.

Y después, estuvo desaparecido media tarde. A penas le dio unos cuantos besos! Estaba insatisfecha.

Probablemente hubiese seguido pensando en aquella actitud tan extraa de su parte, sino hubiese sido porque notó una cajita en su cama.

Era blanca, y tenía el logo de una joyería bastante prestigiosa en Sooga. Su rostro sorprendido y confundido decía todo y a la vez nada.

Con incertidumbre abrió la cajita, y pudo sentir su corazón latir acelerado. Un hermoso collar, de cadena platinada con un corazón, aunque pequeito, decorado con pequeas piedrecitas. Hermoso, simplemente hermoso.

Era sencillo, sí, pero a sus ojos era precioso. Sobre todo, sabiendo de antemano de quien venía. Por eso andaba tan extrao! Sonrió con absoluta felicidad, riendo cual nia pequea y soltando corazoncitos a diestra y siniestra. Abrazando el collar.

Si hubiese prestado atención, en su ventana, un par de ojos observaban orgullosos su reacción.

En los próximos días, Pucca luciría con amor ese collar, del que muchos alabaron. Se veía hermosa, Garu lo sabía.

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Muchas gracias por tu review, perlapuccabf!

Gracias por leer!

Palabras: 409.